Anteriores

Powered by mod LCA

Formulario de acceso

Domingo 3º de Cuaresma
Ciclo C

24 de marzo 2019
 

¿Pedimos prórroga?

    La institución religiosa judía es comparada en el evangelio con una higuera, que no da fruto. El fruto que el Señor espera recoger no es otro que su justicia implantada en la Tierra. Pero, ¡atención! Lo que dice el evangelio sobre las instituciones judías no tiene como objetivo el hacer una simple crítica del pasado, sino ofrecer también una enseñanza para el futuro. Por eso nosotros, miembros de la comunidad cristiana debemos hacernos hoy esta pregunta: y nuestros frutos, ¿...cuáles son, dónde están?

Domingo 4º de Cuaresma
Ciclo C

31 de marzo 2019
 

Hijos libres; hijos y hermanos.

    El hijo menor, para ser libre, se alejó de la casa paterna; se equivocó, rectificó y pudo beneficiarse del amor de su padre; pero el mayor, al renunciar a la libertad, se cerró el paso a la experiencia del amor, no supo vivir como hijo y no quiso vivir como hermano.o.
    Si, en su relación con los hombres y tal y como lo presentaban los fariseos,  Dios anulara la libertad del hombre manteniéndolo en permanente minoría de edad, la huida del hijo pródigo habría estado justificada. Si todavía, y dentro del ámbito de influencia del cristianismo, hay quienes piensan que creer en Dios supone renunciar a la libertad, ¿no será que seguimos presentando al Dios fariseo en lugar de presentar al Padre de Jesús, y por eso muchos nada quieren saber de El?

Domingo 5º de Cuaresma
Ciclo C

7 de abril de 2019
 

¿Amor  o castigo?

    De nuevo el evangelio pone frente a frente la mentalidad de los fariseos y la novedad del mensaje de Jesús; aquellos, ante el hecho del pecado, no entendían que pudiera haber otro camino más que el juicio, la condena y el castigo del pecador; Jesús, que condena el pecado, no viene a juzgar a las personas sino a ofrecerles amor y vida. ¿De qué lado estamos nosotros?

Domingo de Ramos
Ciclo C

14 de abril de 2019
 

¿Así lo quiso Dios?

    No. No fue por voluntad de Dios, ni mucho menos porque fuera necesario su sufrimiento para nuestra salvación. La pasión y muerte de Jesús, en tanto que sufrimiento y muerte, no formaban parte del designio de Dios. Fueron exigencia del pecado instalado en la esencia del poder de este mundo. Y consecuencia de la fidelidad a su compromiso del hombre Jesús.