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Domingo 2º de Adviento
Ciclo A

4 de diciembre de 2022
 

Habrá que empujarlo

    El reino de Dios no está implantado del todo en este mundo; pero lo va estando desde que Dios quiso hacerse presente en el Hombre Jesús. Es posible que esta tensión permanente nos produzca desánimo, desaliento... Pero es que tiene que ser así: el reinado de Dios es un ideal que encontrará serias resistencias para realizarse pues es  la mar de ambicioso;  alcanzada una meta, otra aparecerá en el horizonte, por lo que va a estar llegando siempre. Y llegará más o menos de prisa, según la fuerza que pongamos para empujarlo.

Inmaculada Concepción
Ciclo A

8 de diciembre de 2022
 

Humanidad nueva, nueva perspectiva

    Jesús es el primero de los hijos de Dios; el primero porque nadie lo fue antes que él; el primero porque nadie lo fue como él; el primero porque después de él muchos hemos sido invitados a serlo y a incorporarnos en la humanidad nueva que comienza con él. Por eso al recordar su nacimiento, celebramos el nuestro. En realidad, en este tiempo, no es Jesús, somos nosotras, personas nuevas, quienes están o estamos a punto de nacer. Y en cada uno de esos nacimientos irá avanzando la victoria del linaje de la mujer sobre el linaje de la serpiente.

Domingo 3º de Adviento
Ciclo A

11 de diciembre de 2022
 

Señales para reconocer al Mesías

    Juan Bautista esperaba una acción de Dios que restableciera la justicia; y como su concepto de justicia estaba limitado por su experiencia y por los textos del Antiguo Testamento, esperaba que la justicia de Dios comenzara por el castigo o, así lo dicen algunos pasajes de las antigua Escrituras, por la venganza de Dios contra los malvados.
    Por eso duda al no ver en la actuación de Jesús señales de esa acción vindicativa; y Jesús le responde ofreciéndole otras señales: vida y liberación para los pobres y oprimidos de la Tierra.

Domingo 4º de Adviento
Ciclo A

18 de diciembre de 2022
 

Enmanuel: Dios entre nosotros

    Resulta sorprendente y al mismo tiempo revelador que la mayoría de los profesionales de lo religioso hayan dicho siempre que la mayor aspiración del hombre debe ser subir al Cielo. Porque Dios, en dirección contraria, ha estado bajando permanentemente a la Tierra. Desde que escuchó los lamentos de los esclavos israelitas y decidió bajar a liberarlos de la opresión (Ex 3,7-8) el Señor se caracterizó, hasta por su nombre, como un Dios que no se queda en el cielo, sino que baja y se hace presente preocupándose y ocupándose de los problemas de la humanidad. Esta presencia, esta identificación llegaron a su extremo, al colmo, con la encarnación: Dios no sólo ha querido compartir nuestros problemas desde el cielo, sino en nuestra propia carne. . . . . .
    Pero..., a pesar de que celebremos cada año el nacimiento de Enmanuel, Dios-con/entre-nosotros, cada vez resulta más difícil descubrir que Dios habita en este mundo.

Navidad - Nochebuena
Ciclo A

25 de diciembre de 2022
 

Guerrero y pacífico, Señor utópico... y pobre

    Lo más excepcional de la Navidad cristiana no es sólo que Dios se hace humano, sino que, además, nace pobre entre los pobres. Esto, que a la mayoría le podría resultar sorprendente e inesperado, respondía a la esperanza de aquel resto pobre y humilde que encarnaba lo más fiel y lo auténtico de la tradición de Israel: el Señor siempre estuvo en medio de los hombres y del lado de los pobres. Por eso la Navidad debe ser, en primer lugar para ellos, Buena Noticia; solo así será, tal y como el Padre lo quiere, nochebuena para todos.

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