Domingo 4º de Adviento
Ciclo A

22 de diciembre de 2019
 

Dios entre nosotros

     Resulta sorprendente y al mismo tiempo revelador que la mayoría de los profesionales de lo religioso hayan dicho siempre que la mayor aspiración del hombre debe ser subir al Cielo. Porque Dios, en dirección contraria, ha estado bajando permanentemente a la Tierra. Desde que escuchó los lamentos de los esclavos israelitas y decidió bajar a liberarlos de la opresión (Ex 3,7-8) el Señor se caracterizó, hasta por su nombre, como un Dios que no se queda en el cielo, sino que baja y se hace presente preocupándose y ocupándose de los problemas de la humanidad. Esta presencia, esta identificación llegaron a su extremo, al colmo, con la encarnación: Dios no sólo ha querido compartir nuestros problemas desde el cielo, sino en nuestra propia carne.
     Pero..., a pesar de que celebremos cada año el nacimiento de Enmanuel, Dios-con/entre-nosotros, cada vez resulta más difícil descubrir que Dios habita en este mundo.

Domingo 18º del Tiempo Ordinario
Ciclo B

5 de agosto 2018
 

Sólo con pan no se sacia el hombre

    
    
     Por supuesto que hay que acabar con la miseria. Pero no basta con saciar el hambre; no basta con alcanzar un mínimo de justicia. Aunque en las circunstancias actuales acabar con el hambre y la injusticia más cruel sería un logro importantísimo, el proyecto de Jesús es mucho más ambicioso: pretende que las personas  consigan llenar no sólo el estómago, sino también el corazón: plenitud de justicia, de libertad y de amor y, por tanto, de vida.

Domingo 17º del Tiempo Ordinario
Ciclo B

29 de julio 2018
 

La propuesta más revolucionaria

     El hambre es la la la enfermedad que causa más muertes: decenas de millares de niños cada día, decenas de millones de seres humanos cada año. Pero el hambre no es una enfermedad: para el que todavía no ha muerto, es la primera esclavitud. Y es la demostración de la irracionalidad de este injusto sistema que condena a millones de personas a muerte por carencia de lo que sobra en el Mundo. No, no es una enfermedad sino explotación, esclavitud, injusticia, homicidio...  Jesús nos indica el camino para salir de ella. No es su propuesta una revolución más: su proyecto es más ambicioso, va más allá,  que cualquier revolución.

Domingo 16º del Tiempo Ordinario
Ciclo B

22 de julio 2018
 

Sin pastor

     Desamparados, perdidos, desesperados. Millones de seres humanos malviven en el mundo sin una tierra en la que quedarse o en una tierra de la que -por el hambre, la pobreza, la guerra o por todo eso a la vez- quieren salir a toda costa. Son ovejas sin pastor o, más bien, ovejas maltratadas por los malos pastores que, en lugar de cumplir con su tarea -garantizar el bienestar de las ovejas- sólo buscan sus propios intereses.
      Los cristianos debemos tener claras dos cosas: primera, que es misión nuestra denunciar la corrupción de esos pastores, y en segundo lugar, que los principales destinatarios del mensaje de Jesús son, también hoy, todas esas ovejas desperdigadas que los pastores de este mundo han dejado abandonadas y dispersas, «como ovejas sin pastor».

Domingo 15º del Tiempo Ordinario
Ciclo B

15 de julio 2018
 

¿Cómo reconocer a los mensajeros?

 

     Son muchos los que hablan en nombre de Jesús de Nazaret, y, a veces, lo que dicen unos y otros resulta incompatible; ¿como podemos saber quién anuncia el verdadero evangelio? ¿Cómo distinguir el mensajero de la Buena Noticia de Jesús ante tantos que, de modos tan diversos, dicen anunciarla?

Domingo 14º del Tiempo Ordinario
Ciclo B

8 de julio 2018
 

Carpintero del pueblo


     Creer en Dios resulta relativamente fácil. Sobre todo si nos hacemos un Dios -un «algo»- a nuestra medida y lo enviamos a un cielo lejano, muy lejano. Pero, en Jesús, Dios quiso venirse a nuestro lado, ser uno más, uno del pueblo. Desde entonces, para creer en ese Dios, en el Dios de Jesús, hay que aceptar que a él sólo se puede llegar por el Hombre. Y quizá por eso resulta un poco más difícil -para algunos prácticamente imposible-  creer en el Dios de Jesús.