Domingo 19º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Primera Lectura: Sabiduría 18,6-9

 

Texto

         6 Aquella noche se les anunció de antemano a nuestros padres
para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza
la promesa de que se fiaban.
         7 Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes
y la perdición de los enemigos
8 pues con una misma acción castigabas a los adversarios
y nos honrabas llamándonos a ti.
         9 Los piadosos herederos de las bendiciones
ofrecían sacrificios a escondidas
y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada:
que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes,
y empezaron a entonar los himnos tradicionales.

Notas

    Los cinco primeros capítulos del libro de la Sabiduría anuncian que Dios juzgará a los poderosos de este mundo sancionando la práctica o no de la justicia. El resultado de este juicio se anuncia al final de esta primera sección del libro: «la esperanza del impío es como tamo que arrebata el viento... Los justos viven eternamente, reciben de Dios su recompensa...» (5,14-15).
    Los cc. 11-12 y 16-19 son una reflexión sobre la historia de Israel: el autor interpreta determinados hechos históricos como una serie de juicios que Dios realiza y que anticipan y dan credibilidad al juicio definitivo anunciado en la primera parte del libro. En ellos, a una acción perversa de los egipcios contra los israelitas responde Dios con un castigo que es, al mismo tiempo, pena impuesta al pecador y liberación de sus víctimas.
    El fragmento seleccionado para la primera lectura centra la reflexión en la muerte de los primogénitos de Egipto.
    Aquella noche es la noche que abre las puertas del éxodo, el camino de la liberación. La muerte de los primogénitos es, además de lo ya dicho -castigo y liberación-, prueba de que Dios cumplirá su promesa y llamada de Dios que busca atraer hacia sí a Israel.
    El sentirse beneficiarios de la acción de Dios los lleva a asumir un compromiso: ser solidarios entre ellos en todo, en los beneficios y en los bienes.
    Termina la lectura con una alusión a las ceremonias litúrgicas en las que se recordaban y se celebraban estos hechos.