Domingo 2º de Pascua - Ciclo B

Primera lectura: Hechos   de los Apóstoles 4,32-35

 

             32 En la multitud de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: nadie consideraba suyo nada de lo que tenía, sino que lo poseían todo en común. 33Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho vigor; todos ellos eran muy bien vistos, 34porque entre ellos no había ningún indigente, ya que los que poseían campos o casas los vendían, llevaban el producto de la venta y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.

 

            El mensaje de Jesús comienza a realizarse; los valores característicos del Reino de Dios empiezan a configurar la convivencia de una comunidad en la que la vida respalda y confirma el testimonio sobre la resurrección de Jesús.
             La comunidad de Jerusalén se une alrededor de la enseñanza de los apóstoles, y sus miembros comparten la vida y los sentimientos.
             Llama la atención y atrae la aprobación de la gente el modelo de organización económica que adopta esta comunidad: cada uno aporta a una bolsa común lo que tiene; y cada cual retira de esa bolsa lo que necesita. El resultado de este nuevo orden económico es lo que más atrae la atención de los que observan la vida de la comunidad. Ese modelo de vida se presenta como elemento integrante del testimonio sobre la resurrección de Jesús, de la que es consecuencia y prueba: «daban testimonio de la resurrección... todos ellos eran muy bien vistos, porque entre ellos no había ningún indigente...».

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